ACERCA DEL HOSPITAL

NUESTRA HISTORIA

Antecedentes Históricos


El Hospital lleva el nombre de su numen inspirador, quien logró con sus desvelos y su inagotable espíritu de iniciativa, crear el Dispensario Público Nacional para Enfermedades del Aparato Digestivo, el 1° de Agosto de 1938. El proyecto contó con el apoyo del Poder Ejecutivo Nacional y una vieja casona, de las denominadas “petit       hotel¨, ubicada en la calle Tucumán 1978 de Capital Federal, sirvió de sede al flamante  Dispensario.
Se congregaron a su lado, distinguidos profesionales como los Dres. Sanguinetti, Ramos Mejia, Portela, Lopez Garcia, Centeno, Pinedo, Cerviño, Perrazo, Ricchieri, convocados por la destacada personalidad del maestro, quien había sido Titular de la Cátedra  de Semiología, Decano de la Facultad y Consejero desde el año 1933.


La Gastroenterología Argentina recibe a partir de la fundación del Dispensario un gran impulso a través de la actividad desplegada por su director y sus discípulos. La incorporación de nuevas técnicas de laboratorio, radiología y endoscopía, hicieron que la Institución fuera pionera y lugar de referencia. La necesidad de un entrenamiento en los medios diagnósticos cada vez mayor, hizo que la gastroenterología adquiera el relieve de una especialidad.

 

El Dispensario fue ganando prestigio, por lo que médicos becarios y otros,  concurrieron a fin de recibir enseñanzas. Numerosas figuras del ámbito nacional e internacional pasaron por el mismo, cabe señalar entre estas persona-lidades a Francois Moutier y René Gutman de Francia, Giménez Días y Marañón de España, Bockus y Bargen de Estados Unidos, Mariano R. Castex, Bernardo Houssay, Gregorio Aráoz Alfaro, el reverendo padre Dr. José A. de Laburu, Alejandro Ceballos, Enrique y Ricardo Finochietto, Pablo Mirizzi, Temístocles Castellanos, y muchos otros.
El Dispensario adolecía de un lugar para la atención de casos quirúrgicos, por lo que estos, eran derivados a los Servicios de los profesores Ricardo Finochietto y Oscar Copello en el Hospital Rawson, siendo los cirujanos de enlace los Dres. Néstor B. Turco, Roberto Gárriz y Emilio Etala. El Dr. Adrián Jacobo Bengolea del Hospital Rivadavia también colaboraba en la atención de algunos pacientes.

El prestigio ganado, el número importante de pacientes y la necesidad de proveerlo de un Servicio de Cirugía determinaron que en 1947,  por decreto del Poder Ejecutivo Nacional se eleve a la categoría de Instituto de Gastroenterología, creándose al mismo tiempo el turno vespertino y nombrando como Director al Dr. Carlos Bonorino Udaondo y como Subdirector al Dr. Manuel A. Casal.                                 .       
Le cabe a este último, la organización y factibilidad del traslado del establecimiento a la calle Caseros 2061, el que contaría con internación y las dependencias necesarias que el Dispensario para Enfermedades Digestivas de la calle Tucumán carecía.    .

 

El nuevo edificio correspondía al pabellón A del Hospital Central para Tuberculosos y precedentemente al Hospital Militar (área destinada a la oficialidad). Cuando el Dr. Manuel Casal comenzó su tarea, todo estaba por hacerse, su tesonero esfuerzo de los años jóvenes, lo llevó desde la tarea de ir trasladando los pacientes tuberculosos internados, hasta acondicionar los múltiples detalles para su funcionamiento.

En el año 1948 el Dr. Manuel Casal es designado Director del Establecimiento mientras el Dr. Carlos Bonorino Udaondo era designado Director Nacional de Gastroenterología. Esta designación apuntaba a la realización de un ambicioso plan. La Dirección de Gastroenterología (Resol. Minis. 7.926/48) especificaba entre otras cosas en su Art. 1ª que tenía como finalidad estudiar y propiciar soluciones vinculadas con la profilaxis y asistencia de pacientes con enfermedades del aparato digestivo; organizar y dirigir la creación y funcionamiento de Institutos y Establecimientos de la especialidad; promover la realización de congresos, cursos, etc. Esta labor ocupó los últimos años del Dr. Carlos Bonorino Udaondo, llegando a formar centros en Tucumán y Rosario,
pero su muerte acaecida en el año 1951 dejó trunca esta iniciativa.                             

Después del fallecimiento del Dr. Carlos Bonorino Udaondo, toda la actividad se concentra en el edificio de la calle Caseros, y el Dr. Manuel Casal logra organizar los consultorios externos en la planta baja, las internaciones en el 1ro. y 2do. piso,  en tanto en  el 3ro se habilitan los quirófanos. La actividad quirúrgica se ve prestigiada con 
la presencia del Dr. Soupoult procedente de París, quien actúa durante dos años impartiendo sus conocimientos.
El Dr. Casal no sólo se ocupó de la cuestión edilicia, sino también de la organización científica y del personal, ya que el área quirúrgica era completamente nueva. No obstante su meritoria labor, éste es desplazado por las Autoridades en 1952 y en su lugar es designado el Dr. Guillermo Belchor Costa, cirujano formado en la escuela del Dr. Finochietto, destacado en el campo de la proctología con el que se formaron numerosos profesionales, quienes posteriormente permanecieron en el Hospital.

Después de la Revolución de Septiembre del año 1955 asume como Director el         Dr. Marcelo Royer quien era el Jefe de Gastroenterología de la III Cátedra de Clínica Médica del Hospital de Clínicas, reconocido como sólido profesional, lo hace acompañado por un grupo de talentosos jóvenes gastroenterólogos, como los Dres. Pablo Mazure, Luis Colombato, Samuel Kohan, Mauricio Schraier, Ignacio de Larrechea y otros, que posteriormente en distintas Instituciones pasan a ejercer el liderazgo en la especialidad.

El Dr. Royer le imprime al Hospital un nuevo sesgo: racionaliza la investigación clínica,  crea equipos de trabajo, instituye los ateneos, que se convierten en tribuna de enseñanza del mas alto nivel; privilegia el concepto de la formación integral del gastroenterólogo, es decir, debe saber practicar radiologías, endoscopías, y otros exámenes complementarios.  Invita y nos visitan figuras de la gastroenterología mundial, como los Dres. Popper, Dreiling, Hollander y Janowitz.

 

Las desavenencias entre el grupo de Royer y los que venían de la primera época de Bonorino Udaondo fue la razón por la que el grupo de Royer se alejó del Hospital
en Marzo de 1958. El Dr. Royer se hace cargo del Instituto de Gastroenterología  del Hospital Posadas y en nuestro Hospital le sucede el Dr. Manuel Ramos Mejía quien desarrolla una importante actividad clínica. Por ese tiempo el Ministerio instituye las becas con alojamiento en el ámbito hospitalario, destinadas principalmente a profesionales del interior, para la formación gastroenterológica tanto en clínica como en cirugía. Este es el antecedente de lo que serían más tarde las residencias médicas.

Al jubilarse El Dr. Ramos Mejía en el año 1969, asume la Dirección el Dr. Pedro Cotella (1969-73), y  le sigue el Dr. Carlos Méndez (1973-76).

En 1976 es designado Director el Dr.Victorino D`Alloto, con una sobresaliente trayectoria en la radiología argentina, a lo largo de 30 años aportó una fecunda e ininterrumpida labor. Sus ateneos fueron famosos por el permanente acopio de conocimientos que ellos transmitían.  
En el año 1978 asume la Dirección el Dr. Alfonso Marcelo Fraise, quien en su  distinguida y dilatada jefatura en Proctología, fue vocero indiscutido de su especialidad, contribuyó a jerarquizarla y a la formación de una gran cantidad de proctólogos.
También fue el fundador de la Asociación Argentina de ostomizados, entidad destinada a dar apoyo técnico y psicológico a los portadores de ostomías, con sede por muchos años en el Hospital Udaondo.

Gracias a las activas gestiones del Dr. Fraise,  en el año 1982  se anexa el vecino Ex-Instituto de Cirugía Torácica que había sido desactivado previamente, pasando a ser el  Pabellón B del Hospital Udaondo e instalándose allí, el área quirúrgica y los consultorios externos. El edificio primitivo pasa a ser el Pabellón A, destinado principalmente a la internación clínica, diagnóstico por imágenes, laboratorio y patología.
En el año 1992, y en el marco de la Ley 24.061, el Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación por Resolución 1.362/1992, transfiere el Hospital a la órbita de la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Por esa época dirigía los destinos del Hospital el Dr. Aldo Copello. Tras su retiro voluntario en 1993, lo sucede en el cargo el Dr. Francisco Ferro.

Desde hace mas de 40 años el Hospital cuenta con diversas Residencias Médicas y a su vez  es una de las sedes mas importantes de la SAGE.

Los Congresos, Jornadas, Simposios y Cursos que se realizan en el país,  siempre cuentan con miembros del cuerpo profesional de nuestro Hospital, quienes en gran número han integrado e integran  las distintas Comisiones Directivas de los entes  rectores de la especialidad.
Nombres de la talla de Adolfo Rey, Erman Crosetti, Antonio Musi, Isaías Schorr, León Kesner, Alfredo Graziano, Luis Boerr, Julio Bai, Ruben Terg, son algunos de los profesionales que han  contribuido con su activa participación a engrandecer  el prestigio del Hospital Udaondo.

Pese a ser un Hospital monovalente, el Bonorino Udaondo, se ha sostenido a través del tiempo por lo que son sus mayores fortalezas: el recurso humano y la patología, destacable no sólo por su número y variedad, sino por su complejidad.. Puede decirse, con orgullo, que hay un buen número de gastroenterólogos latinoamericanos formados en el Hospital, y que no menos de la mitad de los que se dedican a la gastroenterología en el país han pasado por él, ya sea integrando sus filas de profesionales, o como becarios, residentes, concurrentes o asistiendo a los cursos que en él se dictan. Esto ha contribuido a que sea reconocido como centro de derivación no sólo dentro de la Red de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sino también del resto del país.

 

La historia del Hospital Udaondo está hondamente entrelazada con la Gastroenterología Argentina, pues fue el meridiano ineludible, por el cual en forma directa o indirecta se gestó la evolución de la misma a través del tiempo.

En los años transcurridos el Hospital tuvo etapas de luces y de sombras, éstas provinieron de intereses que pretendían su desmembramiento o anulación de sus actividades; pero el prestigio ganado y el disponer de un excelente equipo de profesionales que se proyectan a diario en el escenario de la especialidad, a través de conferencias, participación en Congresos, publicaciones de trabajos, lo erigen en protagonista de primer orden y le reaseguran su vigencia dentro de la Gastroenterología Argentina.

 

Dr. Eduardo G. Sosa.
Director.
Hospital de Gastroenterología “Dr. Carlos Bonorino Udaondo”.